El momento actual se caracteriza por la velocidad del cambio y la incertidumbre, ambos factores acompañados por el proceso creciente de digitalización. Hablo de la sociedad y la economía en general, pero pongo el foco en la industria del seguro en particular. Y es que el mercado asegurador en el que trabajamos abarca de manera amplia la casi totalidad de los acontecimientos sociales y económicos que podamos citar; esto es así porque se trata de un sector que identifica riesgos y protege ante ellos, mostrando a su vez un firme y marcado compromiso con la responsabilidad social.
Tradicionalmente, la industria del seguro se ha percibido como “gris”, dada la limitación con la que pienso se ha identificado: el momento del siniestro. Entiendo que, con el paso de los años, esta definición del sector ha cambiado para bien, probablemente por dos motivos: por su propia evolución desde dentro, y, aquí deseo poner el foco, por el nuevo enfoque comunicativo con el que se está abordando. Atendiendo a este último motivo, quiero darle el protagonismo que merece a la comunicación como herramienta fundamental e indispensable para humanizar la industria aseguradora.
Llevo toda mi trayectoria profesional dedicándome a la comunicación de manera amplia y con mucha especialización en el mundo del seguro. Gracias a esto he podido comprobar cómo la forma de comunicar ha experimentado una evolución muy positiva, de manera especial porque:
– El mercado del seguro ha ido confiando cada vez más en el valor de la comunicación como herramienta para mejorar los resultados de negocio.
– La industria se ha dado cuenta de que contar con un apoyo profesional en materia de comunicación le permite abordar de manera ordenada todos aquellos ámbitos socioeconómicos que van más allá del propio negocio, pero que son muy importantes: diversidad, medio ambiente, innovación, talento joven, envejecimiento poblacional, relevo generacional, competencias digitales, adaptación al cambio, emprendimiento, tecnología e Inteligencia Artificial, etc.
– Los distintos actores que participan en este amplio y rico mercado son, por encima de todo, personas. Y esas personas/portavoces son las que de manera más decidida y consolidada se posicionan como referentes, por sus mensajes y por su ejemplo, de manera que nos permiten conocer de forma humana qué sucede en el mercado, de qué manera se trabaja dentro de él, qué novedades llegan y de qué forma se contribuye al desarrollo de la economía y la sociedad desde esta industria.
Hoy, más que nunca, las personas cobran un valor protagonista a la hora de hacer y a la hora de comunicar. Es por ello por lo que hablo de “humanizar” el seguro. No paro de leer en distintos reportajes, entre ellos el que tradicionalmente lanzamos cada año en Muy Segura para hablar del binomio Tecnología-Personas, que el desarrollo tecnológico solo tiene sentido cuando se encuentra acompañado de profesionales personas, y que las “máquinas” han de estar para complementar y apoyar su labor. Creo que un ejemplo muy evidente lo encontramos en la labor de la mediación aseguradora, especialmente de los corredores de seguros, cuya misión más importante sigue siendo la de asesorar y acompañar al cliente, algo que requiere el toque personal sin ninguna clase de dudas. Y es aquí donde también deseo poner en valor la misión que desarrollan las Asociaciones sectoriales como Cojebro, por su capacidad de unir, de proporcionar ventajas competitivas, pero, ante todo y por encima de todo, de comunicarse cercanamente, tanto con su equipo como con sus socios y con los medios de comunicación. El Asociacionismo tiene un sentido muy importante en este mercado y la comunicación es un recurso muy destacado del que hacer uso para mantener informados a los distintos públicos implicados acerca de la labor que se desarrolla en el día a día y, ante todo, del valor de las personas que integran el mercado. Por eso le agradezco en esta ocasión a Cojebro que haga partícipes a medios de comunicación como el mío tanto de su actividad, como de protagonizar acciones tales como el lanzamiento de este artículo que, al fin y al cabo, también está cumpliendo su misión como granito de arena para humanizar esta bonita e imparable industria. Crecimiento, sí, pero siempre con foco en las personas, y con la comunicación como aliada para contarlo.


